por Francisco Masse
«Había gente parada a ambos lados, y sólo quedaba libre un espacio de aproximadamente un metro para que el Mahatma pudiera pasar. Como era su costumbre, el Mahatma saludaba a la gente con sus manos juntas. Sólo había avanzado seis o siete pasos, cuando una persona —que después supe que se llamaba Nathuram Vinayak Godse, residente de Poona— se acercó con una pistola y disparó al Mahatma, a una distancia de 20 centímetros, tres tiros que dieron en su estómago y su pecho. La sangre empezó a brotar. El Mahatma cayó de espaldas, musitando “Hey —Raam”…»[1]
Primero, te ignoran; entonces, se ríen de ti; después, pelean contigo, y al final, tú ganas.
Mohandas Gandhi
La menuda figura de Mahatma Gandhi —su cabeza calva, sus lentes redondos[2] y su característico pancha,[3] propio de las castas más bajas de la India— es una de las imágenes que mejor ilustran las revoluciones sociales del siglo xx. Su rostro es un ícono enarbolado con frecuencia por yoguis, pacifistas, vegetarianos y demás insatisfechos con «el sistema», y los extractos de su ideario son reproducidos con tal vehemencia —y con tan poca reflexión— que de lo gastados ya casi remiten a la ramplonería del libro de autoayuda…
¿De dónde surgieron las ideas que el Mahatma[4] llevó a la práctica para liberar al subcontinente indio del dominio británico? ¿En qué consistió la «revolución no violenta» que él encabezó? ¿Por qué un hombre que empuñó como armas la desobediencia civil y las huelgas de hambre, terminó siendo abatido con violencia? Y, sobre todo, ¿cómo fue que Gandhi se convirtió en una figura de tales dimensiones en el imaginario colectivo? Este texto es un intento de respuesta a estas interrogantes
El joven Mohandas
Un hombre débil lo es por accidente. Un hombre fuerte,
pero no violento, lo es por todo, menos por accidente.
Mohandas Karamchand Gandhi nació el 2 de octubre de 1869 en la ciudad portuaria de Porbandar, en el estado de Gujarat, al este de la India. Era el más joven de cuatro hijos, pero su padre ocupaba un alto cargo en el gobierno, así que la familia Gandhi vivía sin penurias.
De acuerdo con los usos locales, Mohandas se casó en un matrimonio arreglado con una joven llamada Kasturba que, como él, tenía trece años, y dos años más tarde nació el primero de sus cinco hijos, el cual murió a los pocos días. Una noche, mientras cuidaba de su padre enfermo, Gandhi decidió regresar a su habitación para estar con su esposa, y en ese preciso momento, su padre falleció. La sensación de culpabilidad que tuvo entonces, fue determinante en su sentido de la responsabilidad y en su posterior decisión de optar por el celibato a sus 36 años.
A la edad de 17, Gandhi viajó a Inglaterra para estudiar leyes en la University College de Londres. Tímido e ingenuo, le pareció que el ritmo de la ciudad era muy intimidante. Tomó clases de violín, de baile y de francés, y permaneció ahí hasta 1891, fecha en que tuvo que regresar a la India debido a la muerte de su madre.
Luego de intentar infructuosamente ejercer como abogado en Bombay, en 1893 aceptó un empleo en la ciudad de Natal, Sudáfrica —a la sazón, parte del Imperio británico—, donde padeció la discriminación contra los indios; incluso en una ocasión, él mismo fue echado del tren que había tomado hacia Pretoria.
Gandhi describió esa noche de humillación como la experiencia más creativa de su vida, y a partir de entonces se hizo consciente de la injusticia social que prevalecía en el Imperio británico. Así decidió alargar su estancia —originalmente de un año— y utilizar sus conocimientos para ayudar a los indios a oponerse por la vía legal a un estatuto que coartaba su derecho a votar, y aunque esta campaña fracasó en su intento, sirvió para atraer la atención hacia las vejaciones sufridas por los indios dentro del Imperio.
La revolución de la «no violencia»
El descontento sano es el preludio al progreso.
En 1894, Gandhi fundó el Congreso Indio de Natal que, a través de la denuncia de la discriminación, cohesionó a los residentes indios y les dio un sentido de comunidad. En 1906, el gobierno sudafricano promulgó una ley que obligaba a los habitantes indios a registrarse;[5] ante ello, la respuesta de Gandhi y la de sus seguidores marcaría su derrotero: fiel a la tradición de la sathyagraha —«devoción por la verdad»— y la ahimsa —«no violencia»—, organizó por primera vez una protesta pacífica en la que instó a los indios a desobedecer la ley y afrontar las consecuencias, en lugar de protestar violentamente. Si bien el gobierno de Sudáfrica logró reprimir las protestas, el escándalo y la condena internacionales por la dureza de los métodos empleados, obligaron al primer ministro sudafricano Jan Christiaan Smuts a negociar con Gandhi.
En 1913, una ley decretada por el gobierno inglés invalidó los matrimonios hindúes y musulmanes, una causa para que Gandhi iniciara una revuelta más grande: en una huelga nacional, 50 mil obreros se le sumaron, y finalmente, la ley de los matrimonios fue retirada. Mohandas regresó en 1915 a una India que estaba sufriendo bajo el yugo del imperialismo, y durante treinta años encabezó el movimiento de independencia de la India.
[1] Aunque no se ha establecido una traducción precisa, se dice que esta expresión significa: «Oh, Dios…». Tomado de la declaración policiaca hecha por Nand Lal Mehta, testigo presencial del asesinato de Gandhi, el 30 de enero de 1948.
[2] Como los que después usaría John Lennon, otro mártir del pacifismo.
[3] Vestimenta de forma rectangular y sin coser, de alrededor de 4.5 metros de largo, que se envuelve alrededor de las piernas y se amarra con un nudo en la cintura.
[4] Del sánscrito maha, ‘grande, grandioso’ y atma, ‘alma’; «Alma grande», epíteto otorgado a Gandhi durante el movimiento independentista de la India.
[5] Dichas leyes incluían que las mujeres indias tuvieran que desnudarse para que la policía marcara sus cuerpos y éstos quedaran registrados.