Algarabía * revista que genera adicción

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«El mexicano se ríe de la muerte». Este cliché es, me parece, uno de los malentendidos más grandes que con mayor frecuencia llenan la boca de nacionales y extranjeros que creen reconocer un «espíritu nacional» e, indigestos por el descubrimiento, se apresuran a simplificarlo de esa manera. Si eso fuera cierto, me pregunto entonces qué hacía la mitad de la población usando cubrebocas para protegerse de un virus pernicioso. ¿Acaso estarían pelándole los dientes por debajo de la tela estéril? Leer más
¡Hombres y mujeres somos, al mismo tiempo, tan diferentes y tan parecidos! ¿Será que actuamos como mujeres o varones debido a los condicionamientos psicosociales? ¿Y qué hay de nuestro sustrato biológico? A medida que se tiene acceso a técnicas más poderosas y sofisticadas para explorar nuestro cerebro, se ha evidenciado la existencia de importantes diferencias entre mujeres y hombres. En este artículo —ganador del quinto lugar del concurso— se señalan unas cuantas. Leer más
 
 
 
 
Apoquinar
por Óscar List Batua
¿Cuál es el sentido y el significado de esa palabra que escuchamos cada vez con menor frecuencia y emite un tufo a pieza arqueológica?

No se quede con la duda y apoquine algo de su tiempo para desentrañar su origen en este «caso de la vida real» —por lo menos de la redacción de Algarabía.
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La fatalidad y el deseo
Que el cerebro de las mujeres es distinto al de los hombres, es un hecho insoslayable —y así se explica en un artículo de este número que, por cierto, es el quinto lugar del concurso De algarabiadicto a colaborador—, por eso nosotras podemos estar en varias cosas al mismo tiempo. Y prueba de ello es la historia de Emma Bovary, que por estar en tantas cosas, acabó por confundirse, enloquecer y morir, o por lo menos así nos lo cuenta Flaubert en la historia que da tema a nuestra portada.

Y es que Madame Bovary pudo comprobar que a veces lo que queremos no coincide con lo que podemos tener o, más bien, que lo que deseamos se puede convertir en realidad —como en el caso de ese oscuro verboide del deseo que algunos llaman gerundio— y que no existe en modo alguno la panacea que nos cure de esta verdad. Y que si a uno le gusta mucho beber puede acabar tirado en la calle, como nos cuenta Ibargüengoitia; que si uno padece de Parkinson o toma antipsicóticos puede sufrir....
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